Terminé de regar y al rato noté cómo algo me molestaba en la espalda, ¿sería otro maldito grano? No paraba de tocarme la espalda…realmente me pinchaba. Al rato de intentar sacar algo de ahí (suena asqueroso…pero es que es asqueroso) me da por palpar un poco más la zona. Descubro que el susodicho tiene el tamaño de una moneda de dos céntimos y que parece haberse incrustado bajo mi piel…

Ahora sí puedo decir, después de las 15 picaduras que tuve a finales de la primavera, que amo a las arañas por matar a esos mosquitos que me están devorando.

(por si aún quedaron dudas..la moneda era el resultado de una pedazo de picadura)